Navidad también es una obra de arte retratada a través de los tiempos

El nacimiento de Jesús ha sido inmortalizado por las manos y lienzos de grandes artistas desde hace más de ocho siglos; pinturas que han perdurado como tesoros invaluables para la historia nuestra

Entérate24.com- Se aproxima una de las fiestas católicas más conocidas y celebradas en el mundo cristiano, el nacimiento Jesús, celebración que recuerda la natividad de aquel que vino a salvar a la humanidad, es hoy en día uno de los pasajes bíblicos más retratados por diversos y famosos pintores a lo largo del milenio pasado.

La solemne Misa de medianoche, que se celebra todos los 24 de diciembre, instaurada desde el 379 en la ciudad de Constantinopla, y que es popularmente conocida como la “Misa del Gallo”, abre para los católicos el llamado tiempo de Navidad.

Aunque el nacimiento de esta fiesta está realmente relacionado con una celebración pagana de los antiguos romanos, relacionado con las fiestas saturnales. Fecha en la cual se le rendía homenaje al Dios de la agricultura Saturno, con la preparación de banquetes, intercambios de regalos, cánticos y bailes. La verdad algo más parecida a un carnaval de nuestra era.

Las fiestas saturnales fueron imposibles de apartar por los antiguos religiosos, por lo que decidieron, bajo su majestuosidad, relacionarla con el nacimiento de Jesús, el mismo día del jubileo del Dios Saturno.

Ahora bien, la celebración se apropió de la fecha y al pasar los años la iglesia se impuso con su visión y dogma, incluso durante más de 1.500 años el arte estuvo influido por esta.

Es así como diferentes estilos artísticos, siendo el periodo renacentista y barroco los de mayor auge; así como distantes épocas, obras que datan de los siglos XIV hasta finales del XVIII; renombrados artistas como Miguel Ángel,  Caravaggio, Boticcelli, Fra Angelico y un esbozo monocromático de Leonardo Da Vinci, plasmaron en sus obras el momento en el que Jesús llegó al mundo.

  1. “El Nacimiento de Jesús” de Giotto Di Bondone

Elaborada entre 1302 y 1305 en los muros de la capilla de los Scrovegni (Padova, Italia), se observan las características típicas del estilo de Giotto: un espacio con muy poco detalle y unas figuras humanas proporcionalmente más grandes. El centro de la escena del sencillo pesebre está constituido por la Virgen María, echada sobre un humilde lecho y el Niño Jesús a su lado y atendido por ella. Sentado a los pies del catre, con gesto pensativo, se reconoce a san José. Sobre María y Jesús un coro de ángeles enaltece la atmósfera sacra de este acontecimiento por el cual Cristo entró en la historia. En derredor, animales y pastores reverencian al Salvador.

2. “La Anunciación” de Roger Van der Weyden

Se trata de la tabla central del conocido como “Tríptico de La Anunciación” de 1422, retrata el encuentro con la Virgen de un ángel vestido de manera suntuosa, con dalmática de brocado, llena de joyas y perlas.

3. “Natividad” de Sandro Botticelli

En la obra puede reconocerse la jerarquía típica del estilo gótico, evidenciada por el mayor tamaño de la virgen María junto a Jesús, que estira sus brazos para tomar a su madre. A un costado, san José observa con atención al niño. El centro de la escena sucede en la pequeña cueva ante la mirada de animales, humanos y ángeles; toda la Creación adorando al Redentor. En la parte superior un grupo de ángeles sostienen ramas de olivo que simbolizan la paz mientras en la parte inferior humanos y ángeles se abrazan.

4. “La Adoración de los magos”  de Leonardo Da Vinci

La pintura de 1481, revela una de las características fundamentales del estilo de Leonardo, y es el uso de sombras que gradúan sutilmente las luces, un modo de obtener el relieve a través de suaves tonos claroscuros que sería característico de Leonardo. Este esbozo monocromático al que falta agregar los colores es de una extrema complejidad compositiva e incluye a numerosos personajes.

5. “Adoración de los magos” de Alberto Durero

En ella afloran muchos componentes medievales pero el espacio se organiza de forma racional y los detalles arquitectónicos adquieren una visión clasicista. Esta obra de 1504 resume las teorías de Durero sobre la arquitectura y su relación con la figura humana. La pintura se destaca por la prolífica utilización de los colores. El centro de atención lo conforma la Virgen María presentando al Niño Jesús a los Reyes Magos, quienes entregan sus ofrendas al Redentor.

6. “La Sagrada Familia” de Miguel Ángel

La iconografía de 1503 interpreta la representación de las tres edades del mundo. Los “ignudi” (ángeles sin alas desnudos) al fondo tras el muro que los separa de la Sagrada Familia, son la civilización pagana, San Juanito y San José, la era mosaica (antiguo pueblo de Israel), y la Virgen y el Niño la era de la Redención, siendo San Juanito el elemento de unión entre las tres edades.

7. “La Natividad” de Caravaggio

Expuesta en el Oratorio de San Lorenzo de la siciliana ciudad de Palermo hasta su robo por la Cosa Nostra en 1969, esta Natividad de Caravaggio tiene un enorme halo de tristeza.

San Lorenzo y San Francisco están presentes de manera simbólica junto a los pastores y a la Virgen, que con expresión de tristeza mira a un Niño rollizo y sonriente. La escena está inundada de un silencio melancólico tras el que se adivina el anticipo de la madre y los santos al dolor del sacrificio que le espera a ese precioso y pobre niño que los mira desde el suelo

8. “La Anunciación” de Fra Angelico

El italiano Guido di Piero, conocido como Fra Angelico, pintaba para el convento de Santo Domingo de Fiésole, esta Anunciación considerada hoy como su primera obra maestra, y la primera versión que sobre este tema realizó Fra Angelico.

Su iconografía enfrenta el pecado original (expulsión de Adán y Eva del Paraiso) con la llegada del Hijo de Dios, para redimir a la Humanidad.

9. “La adoración de los pastores” de Rembrandt

La pintura de Rembrandt es de una enorme sensibilidad y se basa en los efectos de la luz y las sombras graves y profundas en las que se pierden los límites del espacio. Esta cualidad se manifiesta en su “Adoración de los pastores” de 1646, en la que apenas se logran distinguir las figuras que componen la escena. La escasa luz que alumbra el establo está focalizada sobre el Niño Jesús y contribuye a subrayar la atmósfera de intimidad. A su alrededor la Virgen María, san José y los pastores observan con devoción al pequeño. En la pintura se revela que el pintor es amante de los efectos nocturnos.

10. “La Adoración de los Reyes Magos” de Rubens

La obra representa un arquetipo de barroquismo con su clásico juego de luces focales y sombras, la riqueza de colores y las enfáticas expresiones corporales de las figuras retratadas. La pintura fue hecha en dos momentos diferentes. La parte inferior izquierda que corresponde a la Adoración fue ejecutada en 1609 en tanto la parte derecha y superior fue ampliada en 1628. En esta obra la luz que ilumina la escena proviene del Niño Jesús y se proyecta sobre los rostros de la Virgen María y los Reyes Magos.

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