Jaime E. Peñaloza Duran: Renacer para ser mejores

Inicia la semana comprendida entre el domingo 11 y el 17 de abril. Es el día 101 del año y faltan 264 para que finalice 2021

Celebraciones: Hoy día mundial de la enfermedad de Parkinson. Martes 13 Día Internacional del Beso. Miércoles 14 día Mundial de la enfermedad de Chagas. Viernes 16 Día Mundial Contra la Esclavitud Infantil. En Venezuela se cumplen tristemente 19 años de la masacre del Puente Llaguno. 

Pensamiento: La supervivencia mundial ante las crisis no debe ser controlada por quienes a la fuerza pretenden someter a las mayorías. Jaime E. Peñaloza Duran.

Entérate24.com- Muchos consideran que las alteraciones del orden mundial en efecto trae consigo perjuicios para la humanidad. Otros opinan que resultan beneficiosas por aquello de que después de la tempestad viene la calma. Y los más optimistas aseguran que en momentos de crisis la mejor tabla de salvación es el aprendizaje dejado por estas.

Para alcanzar los resultados proteccionistas en estos tiempos de pandemia, deben dejarse a un lado los escenarios obsolescentes; para ello nada mejor que poner en práctica métodos como la innovación, la creatividad, la reinvención y cualquier otro conducente a la tranquilidad personal.

La innovación porque introduce novedades y su misión está dirigida a modificar los elementos ya existentes con el fin de mejorarlos.

La creatividad, porque responde a la capacidad de generar nuevas ideas o conceptos entre los ya conocidos, y que son conducentes a la producción de soluciones originales.

La reinvención, porque su necesidad surge al momento de enfrentar a un cambio importante en la vida o su entorno, negativo o positivo, que suele ocurrir de forma inesperada.

En los últimos tiempos estos modelos han servido como paliativos en la disminución de riesgos, los mismos se han utilizado como herramientas catalizadoras de las crisis, y aprovechados en menor o mayor grado los beneficios de su efectividad.  

Los cambios presentados por las crisis, han desatado una serie de secuelas que han variado en el tiempo, lo cual ha obligado a buscar nuevos modelos de supervivencia en la población.

La reinvención como método capaz de aliviar las angustias originadas por las variaciones de las crisis, ha sido considerada de factible aplicabilidad práctica dados los resultados fallidos de los otros modelos, lo cual no indica que deba ser considerada como una panacea.     

Dadas las últimas transformaciones ocurridas en el mundo, ninguno de los modelos anteriores puede garantizar ser la tabla auxiliar de salvación ante la realidad de las crisis que puedan presentarse los próximos años, especialmente en el campo de la salud. 

Existen serias dudas acerca del manejo de las políticas públicas para el área de la salud, toda vez que estas, lejos de pasar por el tamiz justiciero del reparto equitativo de los beneficios, se han ido convirtiendo en una especie de tómbola, por lo menos en relación a la dotación de vacunas contra covid-19 para el mundo.  

La decisión de los pueblos de permanecer bajo los lineamientos de la convivencia mundial es una condición inalienable, que siempre irá contra las aspiraciones hegemónicas de unos cuantos empeñados en manejar las voluntades de las mayorías con un solo criterio de dominio universal.

De no ser la equidad el camino viable a transitar durante los próximos años, desafortunadamente estaríamos reivindicando de alguna manera el pensamiento de Thomas Hobbes cuando en su obra El Leviatán se refirió a que “el hombre es lobo para el hombre”, cuando su estado natural lo lleva a una lucha continua contra su prójimo.

En contrapuesta a esa frase y buscando la añorada tabla de salvación para este momento de crisis de salud, deberíamos tomar la decisión de emprender los cambios que urgen realizarse en la conducción humana.

Para ello debemos comenzar por conocernos nosotros mismos, concienciarnos con lo que internamente somos, y comparar ese pensamiento con la realidad que usualmente mostramos al mundo a través de nuestro comportamiento habitual.   

Cuando estemos seguros de la coherencia entre lo que pensamos, decimos y hacemos, estaremos en plena capacidad de dar paso a la creación de una nueva vida, capaz de superar la realidad externa que hemos venido practicando hasta ahora, a través de nuestro comportamiento, con todos sus logros y fracasos experimentados.

Luego de esa comparación tenemos que encontrar los escenarios capaces de enfrentar las consecuencias que estos desencadenan dentro de nosotros en el cortísimo plazo. 

Independientemente de los criterios ciertos o no, que se tengan acerca del dominio mundial por grupos denominados de cualquier orden, lo más conveniente será adelantarnos a esos cambios que supuestamente unos pocos pretenden imponer a la mayoría.

De tal manera que, avanzando con la debida precaución podemos prepararnos para los nuevos episodios de lucha por subsistir, sin importar a qué tipo de orden pertenezcan.

Lo que no es permisible es dejar morir la idea de que el comportamiento social atado a los grandes intereses de poder en el mundo, debe llevarnos a reflexionar sobre nuevas maneras de vivir dentro de esa sociedad mezquina y huérfana de humildad, con la cual nos tocará convivir. Por lo tanto es supremamente necesario avanzar hacia un renacimiento general en todo lo que tengamos que hacer.

Es recomendable revisar en retrospectiva todo lo hecho correctamente y lo dejado de hacer hasta el momento; para ello, la recomendación pasa por revisar detalladamente porqué se hicieron las cosas mal y porque otras dejaron de hacerse.

Debemos desempolvar aquellas cosas importantes y valiosas que echamos a un lado para dar prioridad a otras menos importantes pero de más fácil ejecución. Hay que revisarse a sí mismo y preguntarse ¿qué fue lo que nos faltó para completar aquellos ciclos dignos de terminar para lograr hacernos la vida más fácil y feliz involucrando en ello a nuestros semejantes?

¿Cómo vamos a lograrlo?… no es fácil, pero sí factible; partamos de algunas de las reflexiones puestas en práctica por Jaime Jaramillo, cuya base fundamental de su logro consiste sencillamente en “volver a lo básico” para valorar las cosas pequeñas y simples que la vida da, ya que mañana puede ser demasiado tarde para comprender que esas pequeñas cosas eran las más grandes, y quizás ya se perdieron.

Para alcanzar esos maravillosos objetivos, no se requiere que tengamos que vivir desde ahora en una permanente atelofobia tendente a la construcción de un nuevo mundo en el cual no existan imperfecciones capaces únicamente de descalificarlo. Lo que se desea, es crearlo urgentemente bajo serios compromisos de bondad universal.

Ante la incertidumbre, es importante hacernos un renacimiento mental, físico y espiritual, con el fin de poner en práctica y sentir las emociones positivas que llevamos dentro y hacer que esa fuerza esperanzadora logre triunfar frente a los cambios letales que pretendan imponernos. 

Las emociones positivas hacen referencia al conjunto de emociones que se relacionan con sentimientos agradables. Que entienden también a la situación como beneficiosa y se mantienen en un espacio de tiempo corto.

La profesora estadounidense Barbara Lee Fredrickson del departamento de psicología de la Universidad de Carolina del Norte en Chapel Hill, luego de muchos años de investigación científica considero que las diez principales emociones positivas para mantener nuestro bienestar son: Alegría, gratitud, serenidad, interés, esperanza, orgullo, diversión, inspiración, asombro y amor.  (Diario Clarín 08/12/2016).

En estos días de tantas especulaciones donde cada quien ofrece sus mejores opiniones acerca de lo que va a suceder o no, lo recomendable es mantenerse a la expectativa de los que pretenden llevar al mundo por una sola vía y sin retorno posible a lo que se disfrutó hasta diciembre de 2019, sin olvidar jamás que hay que vivir cautelosamente sin enfrentarse a esos poderes tan grandes y empeñados en construir un  nuevo mundo a su libre albedrío, porque al fin y al cabo es preferible que digan…, “Hoc autem dico, quod potior est hic … vecors obieris ad dico … et hic mortuus est fortis”, tal y como recomendaban los abuelos a sus nietos, “es preferible que digan…, aquí corrió  un cobarde, a que digan…, aquí murió un valiente”. Y… esto ciertamente se llama, “lige est ‘Renornance’ ipsi”, o dignamente “optar por “renacernos” nosotros mismos”.

Saludos, vuelvo en una semana

Jaime E. Peñaloza Durán.