Jaime E. Peñaloza Durán: Maternidad Subrogada

Inicia la semana comprendida entre el domingo 18 y el 24 de abril. Es el día 108 del año y faltan 257 para que finalice 2021.

Celebraciones: Lunes 19 firma del acta de la independencia de Venezuela. Jueves 22 día de La Tierra. Viernes 23 día del Idioma y del Libro.

Pensamiento: “Sólo la concepción devenida por obra y gracia del espíritu santo, fue para la humanidad la mayor divinidad y eterna felicidad del mundo”. Jaime E. Peñaloza Durán

Entérate24.com- Ciertamente no se requiere ser idéntico al padre o a la madre para que ello garantice ser hijo de ambos, o por lo menos de uno de ellos. Algunos, siendo genuinamente descendientes de la pareja no se parecen a esta en nada, lo cual pone en evidencia la protección de la cadena del ADN por el coqueteo que puede ocurrir entre los telómeros y los extremos de los cromosomas en las personas.   

Muchas de las apreciaciones de similitud congénita que la gente se hace de los demás, no son más que expresiones hechas con el deseo de congraciarse con los amigos. O simplemente son asertivos enunciados con características de adivino, olvidando lo que la precaución social aconseja, cada vez que nace un bebé y se comente ¡mírenlo!… es igualito a…

Erróneamente la sociedad inclinaba su preferencia hacia los hijos conjuntos de padre y madre, dejando a un lado a los otros a quien se la dieron en llamar hijos naturales, por no haber nacido de la unión legal del matrimonio civil y/o religioso.

Por distintas razones naturales o personales, algunas parejas resultan privadas de la posibilidad de la concepción normal y legal para la constitución de la familia como núcleo central de la sociedad, por lo que tienen que buscar la ayuda de otra persona y proceder al acto de la maternidad subrogada.   

Lo controversial del tema, lleva a profundizar en busca de un acercamiento que nos permite analizarlo desde la óptica de las distintas disciplinas de las ciencias. Entre estas pueden destacarse la medicina, la psicología, la sociología y la economía. Probablemente esta última con muestras materiales de prioridad sobre las demás.

Por lógico análisis se puede aseverar que la ciencia médica brinda su aporte por el hecho de que sea un útero prestado o no, el médico va a trabajar ese embarazo durante los meses que dure la evolución y gestación del feto hasta que se materialice el alumbramiento.

La psicología se involucra a partir de aquellos momentos relacionados con el quiebre en el comportamiento normal de la madre ficticia. Todo ello por la debida aceptación del amor nacido entre ella y el hijo premeditadamente concebido en un sistema de alquiler. Esta es una situación signada por específicas condiciones de preaviso, que normalmente tendrá una duración de nueve meses, por demás entendido desde el inicio del contrato.

La sociología por su parte, como ciencia encargada del estudio de las sociedades humanas y de los fenómenos que ocurren dentro de ella, se va a ver involucrada en gran medida por los efectos producidos por estos fenómenos. Principalmente va a ocuparse por aquellos de carácter religioso, en los cuales las consecuencias causadas por hechos ajenos al orden natural, es visto como actos pecaminosos desde cualquier ángulo que dignifican una concepción natural.

Finalmente, la economía va a estar presente en muchos de estos actos. Ella va a aportar interesantes valores monetarios a los mismos, según los cuales muchas personas lo visualizan como una manera factible de ganar buenas sumas de dinero en el muy corto plazo.

En los escenarios señalados, sin duda alguna entra en juego una de las más importantes toma de decisiones que involucran en gran medida a los dilemas éticos, porque en el aspecto natural cualquier práctica ajena a este para la concepción de un hijo puede colocar a los protagonistas en un claro conflicto entre lo ético y lo moral dentro del comportamiento humano al que ellos deben responder.

La maternidad conocida en el mundo como vientre de o en alquiler, cuenta con fecha de inicio y de culminación. No necesita de tantas estipulaciones expresas, toda vez que la vigencia del contrato no debería sobrepasar los diez meses, lo cual da plena validez y perfeccionamiento del mismo con la prueba por excelencia para la existencia del objeto del contrato, que no es otra que el embarazo propiamente dicho.

Por razones netamente naturales, esta excepción de maternidad puede afectar una importante relación de amor creada por el vínculo tejido entre la madre y el hijo tras los nueve meses de gestación. Es por ello que la interrupción inevitablemente por razones de una separación obligatoria, so pena de sufrir las consecuencias del incumplimiento de las cláusulas y solemnidades derivadas de un contrato bilateral y por demás consensual, dejara la relación en un quiebre de amor suspendido muy brusca y tempranamente.

Todo ocurre como consecuencia de reemplazar a quien fallidamente ha deseado ser madre. En unos casos ocurre de manera altruista y en otros en cambio debe pagarse una determinada cantidad de dinero para lograr tal fin. Pero en ambos puede surgir el agravante de convertir al útero contratado en una peligrosa forma de ganar dinero.

La práctica de la maternidad subrogada es legal en varios países, pero con algunas restricciones como Canadá, Estados Unidos, Grecia, Tailandia, Rusia, Ucrania, Georgia o Reino Unido. En España, por ejemplo, los vientres de alquiler no son una práctica legal.

De todas maneras pueden presentarse algunas contradicciones luego del nacimiento en útero ajeno, por lo que a objeto de cualquier duda, muchos abuelos comentaban: “Nepotes filiae et filii filii mei sunt quos scio”, que para un traductor de latin quiere decir: “Los hijos de mi hija mis nietos son, los hijos de mi hijo a saber de quién son”. Pero si el bebé naciera hablando, fácilmente diría: “Mater est tantum unum…”, que a cualquier edad se escucharía decir: “madre…, solo hay una”.

Saludos, vuelvo en una semana

Jaime E. Peñaloza Durán.