Jaime E. Peñaloza Durán: Más animalada que experimentación científica

“El hombre es el único animal capaz de tropezar dos veces con la misma piedra”.

Hoy es el día de San Francisco de Asís, felicitaciones a todos los Franciscos y Franciscas.  También se celebra el Día Mundial de los Animales

Entérate24.com- El desarrollo científico en el campo de la investigación médica debe avanzar por encima del ritmo con que avanzan las enfermedades y estar muy alerta a todas las que pudieran aparecer repentinamente, especialmente cuando se trata de extraños virus, enfermedades desconocidas o pandemias que amenacen a la humanidad. El deber de los responsables de la salud en el mundo es apoyarse en investigaciones científicas de orden preventivo y buscar todas las opciones posibles para adelantarse a la propagación de cualquier enfermedad para la cual aún no se haya logrado la respectiva cura o vacuna definitiva.

Uno de los métodos más importantes practicados por la ciencia médica para lograr avances en el campo investigativo y lograr conocer, diagnosticar, y combatir nuevas enfermedades, es el uso de la experimentación científica y tecnológica, dicho método consiste en el estudio de un fenómeno, reproducido generalmente en un laboratorio, que en las condiciones particulares de estudio interesan, eliminando o introduciendo variables que puedan influir en él. Entre los más comunes y antiguos de esos métodos figura la experimentación animal, que consiste en el uso de animales para la realización de estudios científicos que permiten la investigación y avance de la medicina en el mundo. El principio que puede justificar la experimentación con animales tiene su base en aquellos casos en los cuales las razones sean de carácter netamente científico y que conlleven al logro de una serie de adelantos sobre el estudio de enfermedades y sus posibles soluciones sin tener que poner en riesgo la vida de la personas, pero tristemente sacrificando a cambio de ello a millones de animales en el mundo.

Desgraciadamente algunas especies como conejos, monos y ratas tienen el infortunio de ser escogidos y bien seleccionados como especies de simulados visitantes que transitan dócilmente por los pasillos de los laboratorios científicos con el único objeto de dar la buena nueva a los diferentes ensayos que habrán de determinar la posibilidad de que la humanidad se quite de encima el dolor de cabeza causado por la preocupación de padecer una enfermedad que no se le ha conseguido una definitiva cura.

Sin embargo, pareciera que no existen razones justificadas para que del otro lado de los campos de investigación y ensayos se tenga que torturar algunas especies de animales con el único propósito de mejorar la calidad de productos de belleza como por ejemplo el rímel de los labios, champús, detergentes y cualquier otro producto para el hogar. Tampoco deberían los científicos torturar monos para curar cualquier enfermedad y mucho menos los profesores en las cátedras de medicina comprar fetos de cerdos para enseñar fisiología a los estudiantes. Por eso muchas organizaciones creadas para la defensa de los animales se han dado a la tarea de publicar los productos derivados de esas pruebas e instando al público consumidor a no adquirirlos, además identificando a las empresas productoras de los mismos. 

No es un tema nuevo de discusión, lo novedoso en estas prácticas son las diferentes maneras en que millones de personas en el mundo han creado instituciones orientadas a la protección de esta indiscriminada manera de investigar cualquier tipo de enfermedades. La experimentación moderna con animales empezó en el siglo XVI con Andreas Vesalius y sus colegas italianos, quienes usaron animales vivos, especialmente perros y cerdos, para demostrar las distintas funciones de los animales y su semejanza con el cuerpo humano.

Los defensores de esta práctica sostienen por ejemplo que el caso específico de los ratones estos sufren una serie de enfermedades que también las sufren los humanos, de allí que los experimentos con ellos se justifique sin atender a ningún viso de crueldad en tales experimentos.

Contrariamente muchos opinan que esa práctica es ineficiente toda vez que el tiempo utilizado en los experimentos con animales lo que hacen es prolongar considerablemente el sufrimiento de las personas que se encuentran a la espera de curas eficaces cuyos resultados navegan en un mar de dudas no solo en los plazos fijados sino en la efectividad que realmente pueda contener los resultados definitivos, mas importante seria utilizar de una vez esos recursos en investigaciones humanas más relevantes, y de esta manera minimizar la muerte innecesaria de millones de animales, economizar grandes sumas de dinero en las pruebas con estos y por último tratar el caso directamente con humanos que con ansiedad esperan resultados positivos de los investigadores.

Son muchos los animales utilizados para distintos ensayos de laboratorio, pasando por reptiles, cuadrúpedos, aves, anfibios y muchos más pertenecientes a las distintas razas existentes en el reino animal. Algunas veces esas indiscriminadas acciones muestran astronómicas cifras de millones de animales sacrificados anualmente en todo el mundo, y todos con el pretexto de apoyo a la ciencia médica pero nunca declarando los experimentos que son realizados con fines de tipo comercial. Otra de las prácticas que debería ser tomada en cuenta por los organismos internacionales de protección a la especie animal, es la vivisección, por considerar que la misma es una práctica cruel e innecesaria, independientemente de que en los casos de la investigación médica sea la que más ha contribuido al progreso, por ejemplo en el tratamiento de la neuroanatomía que indiscutiblemente  causa sufrimiento en las personas que la padecen.

Actualmente existen algunos controles para la investigación en animales, y se están empleando estrategias que eliminen el dolor o tiendan a prescindir de animales vivos. En investigaciones con aplicación en seres humanos, se usan individuos virtuales que podrían simular la reacción a estímulos biológicos, físicos y químicos, de tal manera que ya no serían necesarios los ensayos con animales, lo cual tiende a minimizar los crueles momentos por los que pasa un animal durante esta práctica que pareciera tener más características de animalada que de experimentación. Cada año se utilizan entre 50 y 100 millones de animales vertebrados de varias especies, de los cuales solamente en los Estados Unidos unos 80 millones corresponden a ratas y ratones. Todo esto con el agravante de que la mayoría de esos animales son sacrificados después de usarlos en un experimento.

Pero no todo es tan malo, por ejemplo en la mayoría de las residencias donde se tienen mascotas, se ha creado la cultura de que estas sean “una más de la familia” y con ello se genera una serie de consideraciones destinadas al cuidado general como parte del entorno familiar, prestándoles una serie de atenciones entre las que se destaca no solamente la dedicación a los alimentos y el agua, sino también los paseos que pueden llegar hasta tres diarios, el estricto control con las vacunas necesarias y las visitas rutinarias al veterinario.

En el aspecto legal de beneficios hacia las mascotas, opinan los especialistas de Legálitas de Madrid que en vista de que la legislación española no permite dejar la herencia a un animal, si es posible que la mascota al igual que cualquier bien del testador a la hora de su muerte de éste forme parte de la herencia y sea objeto de reparto y pueda quedar en buenas manos.

Por medio del testamento se puede elegir a qué heredero corresponderá la mascota, mediante un legado, además se puede asegurar que su nuevo propietario va a ocuparse de la mascota hasta su fallecimiento en lugar de deshacerse de ella. La situación es más delicada cuando no existe testamento ya que en ese caso se incluirá en uno de los lotes a repartir entre los herederos y aquel a quien le toque decidirá qué hace con ella, igual que con el resto de las cosas que se le adjudiquen, sin ninguna limitación. Existe también la posibilidad de constituir una fundación que tenga como objetivo el cuidado y la protección de la mascota, asegurando de esta manera que los bienes y dinero sean utilizados en su cuidado, ya que las fundaciones si pueden heredar bienes. Puede establecerse en el testamento la condición de ocuparse de la mascota hasta su fallecimiento, y de no hacerlo puede perder la herencia. Entonces ¿por qué no agregar a los distintos ordenamientos jurídicos en el mundo materia legal tendente a la protección y otros beneficios a los animales?              

 Por otra parte es importante reconocer el esfuerzo realizado por los especialistas defensores de derechos universales en su logro por la inclusión de los animales en estos derechos. Para ello el 10 de diciembre se celebra el Día Internacional de los Derechos de los Animales, postulado así por la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO); cuyo preámbulo reza: Considerando que todo animal posee derechos y que el desconocimiento y desprecio de dichos derechos han conducido y siguen conduciendo al hombre a cometer crímenes contra la naturaleza y los animales, la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO).

En sus 14 artículos se establecen  una serie de consideraciones conducentes a la protección animal, los mismas pueden resumirse en el principio de que “todos los animales nacen iguales ante la vida y tienen los mismos derechos a la existencia”, de allí que tienen derecho a la atención y cuidados del hombre, y prohibición de experimentación que implique sufrimiento de cualquier índole. Tampoco deben ser sometidos a malos tratos ni crueldades, su abandono es un acto degradante. Asimismo, tienen derecho a vivir libres en su propio ambiente y a reproducirse, igualmente si son usados en trabajos tendrán limitación de tiempo y alimentación reparadora con reposo y en ningún caso debe ser explotado para esparcimiento del hombre. Por otra parte, todo acto que implique la muerte de un animal sin necesidad es un biocidio, es decir, un crimen contra la vida, y todas aquellas escenas de violencia en las cuales los animales son víctimas, deben ser prohibidas en el cine y en la televisión, salvo si ellas tienen como fin dar muestra de los atentados contra los derechos del animal, porque todos esos actos deben ser defendidos por la ley, como si fueran los derechos del hombre. Además de los catorce artículos que conforman la Declaración Universal realizada en 1977, existen las cuatro libertades para el bienestar animal que estableció el consejo británico (Farm Animal Welfare Council) y que son aplicadas en todo el mundo desde 1993; ellas son: la vida, la libertad, no sometimiento a situaciones que les generen dolor y no ser considerados propiedad.

A través del tiempo se han hecho famosos una serie de animales gracias a sus actuaciones en Hollywood, de allí por ejemplo nos acordamos de Bruiser Wood, el chihuahua de la película legalmente rubia. Lassie la perra más famosa de series de tv. Beethoven el grandote San Bernardo. Babe el puerquito valiente. Viejo Yeller de la película fiel amigo.  Papi y Chloe de la cinta un chihuahua en Beverly Hills.  Samantha en Soy Leyenda. Pongo y Perdita famosos en 101 Dálmatas. El mono Jack de la saga Piratas del Caribe. La famosa orca Keiko de Liberen a Willy. La famosa yegua Flicka. El inolvidable Plata del Llanero Solitario, o el recordado inteligente y valiente Benji. Por nombrar solo algunos de los más famosos animales adorados del cine.      

En conclusión y en aras de equilibrar los derechos de todos los seres vivos habrá que colocar a cada uno en el justo lugar que deba ocupar. Por lo tanto, debemos empezar a comportarnos con adecuada conducta frente a los animales, tratar por todos los medios de ser más humanos con ellos, al menos que estemos dispuestos a arriesgarnos a formar parte del drama de la famosa película “El planeta de los simios” y entonces forzosamente tengamos que entender lo que se siente estar en una situación de desventaja frente al más poderoso, lo cual crea un “fortissimumque stomacho terrore immodico” (Terror al más fuerte y dolor estomacal incontrolable).  

Frase: “Cualquier animal golpeado, abandonado, enjaulado, o encadenado sufre y solo nosotros podemos ayudarle”  San Francisco de Asís.

Cosas Sabrosas: El perro caliente

Allá por 1867 el carnicero alemán Charles Feltman decidió emigrar y probar suerte en el continente americano montando un pequeño puesto de perritos Calientes en Coney Island. El éxito de ventas que tuvo hizo que su carrito cobrara un mayor tamaño y que finalmente se incorporaran diversos camareros en él. Fue Nathan Handwerker de origen polaco, quien hizo famoso el alimento compitiendo en precios con C. Feltman empleado de este en sus orígenes, el hombre de negocios ahorró el dinero suficiente para abrir su propia tienda de perritos calientes al otro lado de la calle. Nathan puso grandes letreros anunciando sus productos, a mitad de precio que los de Feltman. Hizo que se abriera una cadena de stands de venta denominada «Nathan’s Famous».

El negocio prosperó y cuando en la década de 1920 la estación de metro de Stillwell Avenue se inauguró justo enfrente, Nathan se benefició de su emplazamiento, ganando una popularidad que finalmente dejó fuera del negocio a los Feltman en la década de 1950. Actualmente el Nathan’s sigue estando en Coney Island, en la esquina de Stillwell con Surf Ave, aunque su imperio se ha expandido considerablemente, y cada 4 de julio patrocina un concurso de consumo de perritos calientes.

La etimología del nombre se da a causa de la utilización del término “dog” como referencia a “salchicha” desde 1884, donde a principios del siglo XX en Alemania el consumo de carne de perro era muy común y existían algunas dudas sobre de qué estaban hechas las salchichas. El fenómeno fue tan espectacular, que ya se quedó con este nombre para siempre. (Wikipedia libre).

De la cultura histórica en la ingesta de comida chatarra venezolana puede decirse que desde hace más de sesenta y cinco años los caraqueños comenzaron a disfrutar de los sabrosos perros calientes de Filippo Saglimbeni en la plaza Altamira, y luego con el paso del tiempo con el deleite de la diversidad de especies que acompañan los perros calientes ofertados en la calle el hambre de la Trinidad en la misma “Sucursal del Cielo”.

 Inicia la semana comprendida entre el domingo 04 y el sábado 10 de octubre. Hoy es el día número 278 del año, y faltan 88 para que termine el 2020.

Saludos, vuelvo en una semana.

Jaime E. Peñaloza Durán

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