Jaime E. Peñaloza Durán: Manejo de emociones y toma de decisiones

Inicia la semana comprendida entre el domingo 25 de abril y el 01 de mayo. Es el día 115 del año y faltan 250 para que finalice 2021.

Celebraciones: Hoy se celebra el Día Mundial del Paludismo, del ADN, de la lucha contra el maltrato infantil y del Bioanalista. El sábado 1 de mayo es el día internacional del trabajador.

Pensamiento: “La decisión más importante que puede tomarse, es aquella que beneficie a los demás creando en ellos las mayores expectativas de vida”. Jaime E. Peñaloza 

Entérate24.com– La experiencia de los que más han vivido, asegura que las decisiones tomadas a la ligera o como muchos llaman “viscerales”, son las que peores consecuencias traen. Por ello lo más recomendable es dar paso a lo que aconseja el cerebro con la debida inteligencia que él nos provee y no con las emociones que algunas veces dicta el corazón.  

Muchas personas se jactan de decir que son muy claras en lo suyo y que no les importa decirle la verdad en  la cara a quien sea. Independientemente de que se molesten o no, pues aseguran que, “el que se enoja, tiene doble trabajo de enojarse y volverse alegrar pero deja las consecuencias”

Esa práctica de ofuscarse rápidamente ante cualquier situación de divergencias anímicas, que tristemente poseen algunas personas, solo demuestra la incapacidad para manejar las emociones. 

Las emociones mal manejadas transforman al sujeto activo en un desenfrenado agresor con una muy marcada falta de consideración y respeto para con el sujeto pasivo, a quien fácilmente lo convierte en víctima. Sin duda, la franqueza, sinceridad y claridad pueden ser medibles desde el autocontrol interno que en primera instancia debe centrarse en poner límite al tono de voz.      

Cuando permanentemente se falla en la conducción de las situaciones por muy difíciles que sean, se facilita el camino hacia un estado de malestar y enfermedades que por muy desapercibidas que puedan pasar, suelen convertirse en enfermedades crónicas con delicadas patologías que deben ser tratadas por profesionales de la salud con mucha atención.

Las personas gastan no solo tiempo sino mucho dinero en consultas medicas y exámenes biológicos buscando las causas que las mantienen en estado de irritabilidad, miedo, sentimientos de culpa, pánico y otras tantas sintomatologías, que por lo general son originadas mas por el mal manejo de cuadros emocionales, que cualquier otra enfermedad derivada de estados patológicos orgánicos.

Las consecuencias de dejarse invadir por emociones originadas desde un sinnúmero de razones, a la postre van a crear estados anímicos capaces de provocar serios cambios en la personalidad de quien las padece. Algunas veces llegan al extremo de convertir a la persona en una presa fácil de desbordarse en su comportamiento habitual. 

Otras veces pueden sufrir serios cambios de personalidad. Igualmente se puede llegar al aislamiento personal por causa de la agresividad verbal y hasta física para con los que están en el entorno. Más grave aún es el hecho de que los síntomas regularmente se agravan con el tiempo.

Una de las tantas consecuencias de no saber manejar las emociones, se va a sentir en la afección que puede ocasionar al sufrir trastornos en las glándulas suprarrenales, con la aparición de los síndromes de Cushing y Addison que en nada van a favorecer la tranquilidad de quien los padece. Sin olvidar por supuesto la afección causada por dolores musculares y la terrible gastritis.

“Para el doctor Rafael Salin-Pascual miembro de la facultad de medicina de la UNAM, la importancia de su impacto es tal, que se ha investigado cuidadosamente la manera en que ciertos sentimientos, como el odio o el amor, influyen en nuestro cuerpo.

Los llamados trastornos psicosomáticos –agrega- son aquellos en donde un estado emocional mal resuelto genera manifestaciones orgánicas como gastritis, colitis, algunas formas de migrañas o tensión muscular crónica. Se trata de problemas de desajuste en los mecanismos emocionales porque la gente maneja mal la ansiedad.

Se ha descubierto que las regiones del cerebro relacionadas con el odio, son las mismas que se activan cuando una persona experimenta amor romántico, lo cual no es sorprendente, pues ambas pasiones pueden conllevar actos irracionales y agresivos.

Pero la diferencia fundamental –continua explicando- radica en que con el amor se desactivan las partes de la corteza frontal relacionadas con el juicio y el razonamiento, mientras que el odio sólo es capaz de desactivar una pequeña parte.

Finalmente considera que el estímulo emocional competente (EEC) es el evento que dispara el proceso (de una emoción), y puede originarse en el medio ambiente, de un recuerdo que se evoca al detectar algo similar en el entorno”.

Nunca ha sido fácil manejar las emociones, de allí que lo más importante es aprender a identificar dicha emoción en el cuerpo, luego poder controlarla suficientemente, para que posteriormente tengamos la capacidad de darle la debida atención, evaluando el nivel de sentimiento, y comprobar ¿qué tanto pueden o no aportarnos?, y hasta ¿qué grado de conveniencia podemos internalizarlas para convivir con ellas?

El tratado de las emociones es conocido desde hace siglos con diferentes casos en su naturaleza. Fue Zenón de Citio en el siglo IV a.c. quien funda la escuela filosófica del estoicismo que consideraba la filosofía dividida en tres partes: la lógica, la física y la ética, según la cual el bien no está en los objetos externos, sino en la sabiduría y dominio del alma, que permite liberarse de las pasiones y deseos que perturban la vida.

Históricamente las emociones han arremetido fuertemente contra sus víctimas, de allí que un gran número de emperadores romanos como Calígula o Nerón, pero también Julio César, sufrían el síndrome de Borderline, un trastorno límite de la personalidad (TLP) con una inestabilidad generalizada del estado de ánimo, de la propia imagen y de la conducta.

Eso explicaría el comportamiento extraño e incluso con fases de locura de muchos césares, según asegura el psicólogo emocional Borwin Bandelow en un artículo publicado en la revista científica alemana “P.M.Perspective”.

Juan Armando Corbin recomienda varias claves para disponer de una valiosa herramienta llamada el control emocional, para ello, deben entenderse las emociones, practicar la escucha activa, hacer  ejercicio físico, trabajar la autoaceptación, adoptar una actitud optimista, pensar en lo bueno y no en lo malo, retirarse en el momento adecuado, no reaccionar de golpe, practicar Mindfulness y acudir a cursos de inteligencia emocional.

Por su parte Donald Robertson en su libro “Piensa como un emperador romano, Gobierna tus emociones y encuentra la tranquilidad en el caos” retoma las principales reflexiones de la obra del emperador romano Marco Aurelio y las entreteje con las técnicas psicológicas actuales para ofrecer una guía que permitirá fortalecer el carácter, resiliente, encontrar la paz mental y desarrollar las virtudes que hicieron de este sabio emperador uno de los gobernantes más amados y respetados. Conquista la ansiedad, el dolor, la ira, la pérdida y la tristeza, y descubre en la filosofía estoica, la herramienta más poderosa para enfrentar la adversidad.

“No hay que olvidar que gracias a la ataraxia –disposición del ánimo- propuesta por Demócrito y desarrollada por los epicúreos, estoicos y escépticos, una persona mediante la disminución de la intensidad de pasiones y deseos que puedan alterar el equilibrio mental y corporal, y la fortaleza frente a la adversidad, alcanza dicho equilibrio y finalmente la felicidad, que es el fin de estas tres corrientes filosóficas. La ataraxia es, por tanto, tranquilidad, serenidad e imperturbabilidad en relación con el alma, la razón y los sentimientos”. (Párrafo tomado de Wikipedia libre).

En conclusión, el manejo de las emociones marca grandes diferencias entre quienes saben controlarlas y quienes prefieren dejarlas al dominio del conjunto de estructuras que incluyen el hipocampo y la amígdala, en un perfecto binomio conformado por la gestión emocional y la toma de decisiones.

Por lo tanto, no debe permitirse que por las malas consecuencias de un encadenamiento del sistema inmunológico acostumbrado a rabiar, nadie te invite a compartir momentos de sanos entretenimientos, y por el contrario, permanente vayas a permanecer “solum, ut relicta tristis et senex est quasi pallio et cigarette in conlectus,… aut paucis verbis, quasi unus solus“ Que es lo mismo que quedarse “solo, triste y abandonado como un trapo viejo y como cigarrillo en charco, o… en pocas palabras, solito como la una”    

Saludos, vuelvo en una semana

Jaime E. Peñaloza Durán.