Jaime E. Peñaloza Durán: El estudio como objetivo de vida

Inicia la semana comprendida entre el domingo 23 y el sábado 29 de mayo. Es el día 143 del año y faltan 222 para que finalice 2021.

Celebraciones: Hoy es el día mundial de las tortugas. El martes 25 día del himno nacional en Venezuela. Viernes 28 día mundial de la hamburguesa. Sábado 29 día del Anciano.

Pensamiento: “La mayor explotación debe ser practicada al cerebro con la constante dedicación a los estudios, para lograr con ello una mejor preparación en la vida” Jaime E. Peñaloza Durán. 

Entérate240com- Mi nieto se va para alla… para la ciudad. Él va a estudiar para ser doctor, decían con inmensurable orgullo las abuelitas a sus vecinas, secándose las lágrimas con el delantal de cocina amarrado a la cintura.

En efecto, la culminación del sexto grado marcaba la inexorable salida de los jóvenes que aspiraban continuar los estudios en busca de mejor calidad de vida. El primer objetivo se fijaba en la obtención del título de bachiller, para más adelante coronarse como un doctor útil a la patria.

La salida se enfocaba hacia ciudades no tan cercanas, lo cual significaba para los padres y resto de familiares una triste despedida; un aumento en el presupuesto familiar de quienes los recibían con los brazos abiertos, y un sinfín de condiciones para evitar que pudieran descarrilarse allá con tanta libertad citadina.

Con el paso del tiempo, la despedida varió debido a que por lo menos en algunas pequeñas ciudades empezaron a aparecer los liceos, donde al inicio podía estudiarse hasta el tercer año de bachillerato, por lo que el desprendimiento a la familia trataba de justificarse sólo por un trío de años.

Para un pequeño grupo de afortunados y disciplinados prospectos a sacar una carrera universitaria, se abrieron muchas posibilidades de vivienda en la ciudad capital y una que otra ciudad de los estados más prometedores del interior del país, que recibían a los jóvenes con nuevas ilusiones y promesas de pago por las residencias estudiantiles que para entonces se pusieron muy de moda.

En todos los casos para quien dejaba la casa por los estudios y los que recibían a ese nuevo inquilino, se crearon compromisos bilaterales de responsabilidad y la adopción de nuevas maneras de vivir. Hubo que compartir con varios estudiantes pequeños cuartos con derecho a sala de baño, raramente con derecho a la cocina, pero nunca se les permitió recibir visitas. La regla general marcó estrictas limitaciones a la hora de entrada por la noche a las residencias estudiantiles.

Así evolucionó el sistema de preparación y vida de los futuros profesionales, por lo menos en Venezuela, que después de la década de los años cincuenta ya su perfil educativo buscaba equipararse con las grandes urbes del resto de los países.

Algunos estudiantes con holgada posibilidad económica, adquirían las mejores colecciones enciclopédicas de textos para estudiar, resultando ser los perfectos aliados de los que no podían comprarlas, cumpliéndose de esta manera el viejo refrán que reza, “el que a buen árbol se arrima, buena sombra lo cobija”, y así muchos lograron hacerse de algunas facilidades en los estudios. 

Gracias al desarrollo tecnológico que invadió al mundo en las últimas décadas, muchos de los sacrificios que entonces se hacían se vieron minimizados al abrirse importantes oportunidades de continuar estudios en las diferentes áreas del saber, con tan solo tomar la decisión de participar de ellos, sin necesidad de tener que viajar a lugares distantes para la obtención de un certificado garante de la reinserción en el campo laboral, que siempre ha sido el sueño del que se prepara para una determinada actividad profesional.

Con la aparición de la tecnología mejoraron las condiciones generales de vida, especialmente la de los estudiantes a quienes como bendición divina les llegó la solución a una serie de contratiempos que debían sortear para sobreponerse y lograr el empoderamiento de los conocimientos emanados desde las distintas cátedras universitarias.

Uno de los hechos más recordados, fue el fin de la reproducción de fotocopias de los temas a estudiar para un examen, pues la tecnología se encargó de acabar con el encuadernamiento de centenares de hojas que conformaban las populares guías de estudios. Hoy en día, -como aseguran muchos- “si tienes alguna duda, consulta a papa google, y si no lo encuentras allí, es porque no existe”.

No es que ahora no se viaje en busca de nuevos horizontes estudiantiles, pero se hace atendiendo más a ciertas preferencias y escogencia de una determinada casa de estudios, que, si se analiza a fondo se comprende que corresponden más con gustos personales, que a razones de fuerza mayor o motivos de escasez de instituciones como lo fue el en el pasado.

Por ello, desde hace unos años al joven que no estudia se le recrimina fuertemente porque la oportunidad está ahora más que nunca al alcance de un laptop, y por supuesto, contando siempre con la suerte de tener internet disponible, para la facilidad de la formación profesional virtual.

En todo caso, hoy se cuenta con distintas maneras de prepararse académicamente, y lo más importante es tomar en consideración el reconocimiento hecho por la gran masa estudiantil que de manera virtual, han ido participando de carreras y perfiles suficientemente competitivos en estas nuevas décadas del desarrollo del conocimiento desde cualquier lugar del planeta donde se encuentre la persona.

Las bondades en los resultados obtenidos por quienes hacen de la preparación a distancia verdaderos pilares para la formación dentro de la competitividad profesional, cada día supera las expectativas de los que ingresan a ella, pues, el compromiso moral y las limitaciones generadas por los temores desenfrenados hacia el covid-19, han hecho de esta actividad educacional una excelente oportunidad de labrarse un título profesional sin correr grandes riesgos fuera de la casa.

Sin duda el efecto, “trabajador virtual presente” ha sido un éxito para las organizaciones, toda vez que estas se han beneficiado del desarrollo técnico y profesional del trabajador, el cual durante su avance no afecta el horario laboral, que a diferencia de lo que ocurría en el pasado, quien estudiaba debía salir del trabajo antes de la hora para llegar a tiempo a los centros de educación.

Sin duda, la tecnología ha logrado la incorporación en masa de jóvenes que por distintas razones habían desertado de la educación, en tal sentido se ha extendido toda una gama de oportunidades para obtener la certificación en un sinnúmero de especializaciones a precios relativamente accesibles. Es importante visualizar los estudios a través de la red como una de las grandes posibilidades no solo de alcanzar certificaciones profesionales, sino la oportunidad de emprender interesantes negocios personales.

La increíble facilidad que existe para reivindicar las lágrimas dejadas por tantas abuelas en los patios de las casas allá en antaño, puede verse en la rapidez con que la persona se inscribe a través de una plataforma, cancela los costos por esta y recibe la certificación en el tiempo estimado para ello. Por lo tanto, justo debería proponerse como la mejor madrina de promoción de las nuevas generaciones a la profesora “tecnología” que gradúa a miles de estudiantes desde el aula magna denominada la Word Wide  Web.

Por ahora, no podrá alegarse la falta a clase por trancas vehiculares, ausencia por motivos de lluvia, o peor, que no pude salir a tiempo del trabajo. Otro punto importante es no tener que gastar tanto dinero en vestimenta y preparación de fiestas de grado, que en la vieja Venezuela los más inconformes con el sistema educativo comentaban “Ego, ut verum quia non habent partes, et graduate a scriba”, por lo que cualquier representante del comité de graduación lo sacaba de la lista de graduandos alegando, el dijo “Yo como no tengo real para fiestas, me gradúo por secretaria”

Saludos, vuelvo en una semana

Jaime E. Peñaloza Durán.