Jaime E. Peñaloza Durán: El derecho a la vivienda

Hoy se celebra el Día Mundial del Urbanismo, de la Dislexia, de la Radiología, y en Venezuela el día del gaitero

Pensamiento: “Quien en la vida con todo derecho no logre tener cuatro paredes y un techo, tristemente morirá como indigente a la intemperie que la propia naturaleza le ofrece”. Jaime E. Peñaloza Durán.

Entérate24.com- Yo tengo ya la casita…♫/ que tanto te prometí…♫/ y llena de margaritas…♫/ para ti…♫/ para mi…♫/…

Este fue un famoso bolero titulado “y ahora seremos felices”, cuyo suave ritmo para bailar y romántica letra para soñar, hacía que las jóvenes parejas se encantaran mucho más con la ilusión de tener su propio nido de amor para luego contraer matrimonio. Y así en las casas siempre comentaban que “el casado casa quiere”.

En efecto ese era y sigue siendo el sueño de los venezolanos que invocando el artículo 82 de la Constitución Bolivariana aspiran al cumplimiento por parte del gobierno de que “toda persona tiene derecho a una vivienda adecuada, segura, cómoda, higiénica, con servicios básicos esenciales que incluyan un hábitat que humanice las relaciones familiares, vecinales y comunitarias”. Por lo que toda persona que requiera de este justo derecho debe realizar los trámites correspondientes ante el Ministerio del Poder Popular para Hábitat y Vivienda, y este organismo oficial está en la obligación de atender tal solicitud y buscar la inmediata solución a tan delicado caso.

La realidad histórica de Venezuela en materia de urbanismo y construcción de viviendas familiares muestra serias diferencias entre altos y bajos de cumplimientos para con el pueblo. El cambio de la Venezuela rural a la urbana aflora a comienzos del siglo XX, cuando el éxodo desmesurado de la gente del campo hacia las ciudades principalmente a Caracas en busca de mejoras de vida, dio inicio al grave problema en el modus vivendi de esas personas en la ciudad capital.

Durante el septenio 1928-1935 de la dictadura de Juan Vicente Gómez Chacón se crea el Banco Obrero iniciándose entonces la primera experiencia en materia de vivienda en Venezuela considerada muy importante para la época. De allí que a finales de la década de los años treinta y comienzos de los cuarenta se da inicio a los primeros movimientos urbanísticos modernos con la remodelación y construcción de importantes urbanizaciones en caracas y otras ciudades del interior del país.

En resumen pueden contabilizarse desde junio de 1928 hasta 1945 con el nacimiento del Banco Obrero, que los gobiernos de los generales Juan Vicente Gómez Chacón, José Eleazar Lopez Contreras e Isaías Medina Angarita construyeron 1.931 viviendas.

Luego de 1945 a 1948 el primer gobierno cívico-militar con Rómulo Ernesto Betancourt Bello a la cabeza logró 4.826 viviendas dentro del plan de viviendas del Banco Obrero, la mayoría de ellas en la ciudad capital.

Seguidamente desde 1948 a 1952, la Junta Militar presidida por el coronel Carlos Román Delgado Chalbaud Gómez y los tenientes coroneles Marcos Evangelista Pérez Jiménez y Luis Felipe Llovera Páez, alcanzó las 7.285 viviendas.

Posteriormente bajo la política de “concreto armado” la dictadura de Marcos Evangelista Pérez Jiménez logra las 24.970 viviendas para el pueblo, de las cuales el 80% fueron construidas en caracas, donde se erigieron grandes complejos habitacionales, cosa que no agradó a los habitantes del interior que esperaban igual trato.

Del año 1958 en adelante se lleva a cabo el programa nacional de vivienda rural para los campesinos a los cuales se les hizo entrega de las viviendas conocidas como “las casitas de malariología” atendiendo a casi toda la geografía nacional.

Ese mismo año con la política del “Plan de Emergencia” llevado a cabo por Wolfgang Enrique Larrazábal Ugueto se construyeron 879 viviendas.

Posteriormente Rómulo Ernesto Betancourt Bello 1959-1964 habiendo ganado las elecciones con el eslogan de “contra el miedo vota blanco” y llamado luego el padre de la democracia construyó 33.892 viviendas.

Le sucedió Raúl Leoni Otero 1964-1969 el cual con su gobierno de “amplia base” construyó 123.299 viviendas para el pueblo.

Seguidamente Rafael Antonio Caldera Rodríguez I 1969-1974, dando inicio al cambio de color gubernamental y estrenando la primera fase del bipartidismo y además con su política de pacificación construye durante esos cinco años un total de 177.329 viviendas, dejando de un lado su compromiso electoral de construir 100.000 casas por año.

Más adelante Carlos Andrés Pérez Rodríguez I 1974-1979, recuperando la hegemonía de A.D. al poder triunfa fácilmente en las elecciones con el eslogan de “ese hombre si camina” que luego transforma al Banco Obrero en el Fondo Nacional de Desarrollo Urbano logrando construir para su pueblo 146.398 viviendas.

Luis Antonio Herrera Campís recupera el poder para su partido COPEI 1979-1984, denunciando que había recibido un país hipotecado y luego salió del gobierno con 194.431 viviendas construidas, en su quinquenio, pero dejando al país en una situación económicamente delicada producto de aquel inolvidable “viernes negro”.

Jaime Ramón Lusinchi 1984-1989, habiendo convencido al país de que “Jaime es como tú” y con su ley de Ordenación Urbanística llegó a construir 314.251 viviendas en su periodo presidencial.

Carlos Andrés Pérez Rodríguez II 1989-1993, habiéndose impuesto con su famoso designio de “el gocho pal 88” y con la creación del Consejo Nacional de la Vivienda y la ley de política habitacional llegó a construir 253.490 viviendas, en un quinquenio que se convirtió prácticamente en un gobierno cuatrienal, y que por razones obvias el mundo democrático luego lamentó.

Rafael Antonio Caldera Rodríguez II 1994-1999, acabando con su partido original COPEI, llevándose por delante al bipartidismo y apoyado en el chiripero terminó con 252.337 viviendas entregadas al pueblo.

Posteriormente “la revolución bonita” dividida entre Chávez y Maduro desde 1999 hasta el 2016 había construido 943.965 viviendas, no obstante las cifras dadas por el gobierno al 2020 señalan la construcción de alrededor de 3 millones de viviendas, de las cuales se muestra más publicidad que estructuras sólidas construidas. Con lo cual fácilmente puede inferirse que en efecto hay “multo turbamini de nihil” es decir, “mucho ruido y pocas nueces”.

Si colocamos de un lado de la balanza de la justicia social el número de viviendas construidas en 92 años de diferentes gobiernos unos democráticos, otros dictatoriales pero todos más embusteros que cumplidores de promesas, y del otro lado a todas las familias desatendidas en política habitacional, el fiel de esta balanza no tardaría ni un segundo en girar hacia el lado de las familias que se han pasado toda la vida en busca de una mano caritativa que le entregue la llave de su casa sin tener que entregar la suya con el voto favorecido para el político de turno como contraprestación al grosero chantaje de resolver la necesidad de una vivienda. (Cifras tomadas de La vivienda en Venezuela). 

Personaje: Ricardo Aguirre

Ricardo José Aguirre González “el Monumental de la Gaita” dejó para su Venezuela hermosas y sentidas composiciones en clave gaita zuliana. No hay venezolano cuya piel no se eriza al escuchar La Grey Zuliana en su voz, y otras importantes composiciones en las que la denuncia y la protesta afloran.

Nació el 9 de mayo de 1939 en el barrio El Empedrao de Maracaibo. En 1958, en plena efervescencia del derrocamiento de la dictadura Perezjimenista, obtuvo el grado de Maestro de Educación Primaria en la Escuela Normal Nacional Gervasio Rubio, en Rubio (estado Táchira); y retornó a Maracaibo donde desarrolló una importante labor como pedagogo, locutor, músico y poeta del pueblo.

Ya en 1963, junto a Cardenales del Éxito, su voz fue registrada en temas como: La Bullanguera, Vieja y Famosa, Madre, La Gaita del 65, Reina Morena, Imploración y La Boda del Cachicamo, y entre 1967  y 1968, con el conjunto Saladillo, las inolvidables: Ronda Antañona, La Cantarina, La Grey Zuliana, su composición más famosa y rebautizada como el Himno de la Gaita Zuliana. En 1969 nuevamente con Cardenales del Éxito, interpretó: La Vivarachera y Maracaibo Marginada.

Como hijo de gaiteros no es de extrañar que consiguiera hacer su camino al lado de su esposa Teresita Suárez, joven gaitera con quien tuvo cuatro hijos. Su participación en el género de la gaita, con sus contestarías y denunciantes letras que hacían rabiar a los gobernantes le ganaron serias afrentas con el poder, sin embargo, el pueblo siempre clamó por su canto, que hoy –a la distancia– se escuchan como canciones de celebración navideña. Ricardo Aguirre muere en su Maracaibo natal el 8 de noviembre 1969, con tan sólo 30 años de edad. En 1983 el gobierno regional declaró el 8 de noviembre como Día del Gaitero en honor a El Monumental. Fuente: Wikipedia libre.

Inicia la semana del domingo 08 al sábado 14 de noviembre. Es el día No. 313, y faltan 53 para que termine el 2020.

Saludos, vuelvo en una semana

Jaime E. Peñaloza Durán