Jaime E. Peñaloza Durán: De la realidad a la utopía o viceversa (Parte I)

Hoy se celebra el “Día Internacional de las Víctimas de Desapariciones Forzadas”

Pensamiento: “Luce mejor un hospital con camas vacías, que un cementerio con flores y tumbas” Jaime E. Peñaloza Durán

Entérate24.com- De acuerdo con investigaciones realizadas, la pandemia del año 1918 llamada gripe española por ser este el país donde los medios dieron mayor atención a la enfermedad dada la neutralidad de España en la I guerra mundial, contagió a un tercio de toda la población (1.800 millones) de los cuales murieron aproximadamente entre 20 y 50 millones de personas en el mundo.

El paso de la Pandemia dejó importantes cambios: por ejemplo, se implementó el distanciamiento social en las grandes ciudades. El virus contribuyó al incremento de muertos causados por la guerra, y Junto con ella diezmó considerablemente la población masculina, quedando pocos hombres para llevar las riendas familiares, atender los negocios, formarse profesionalmente, cuidar de sus hijos y en general reemplazar a las víctimas dejadas por ese terrible binomio guerra-pandemia. La situación trajo consigo el inconveniente conocido como “el problema de las mujeres de repuesto”, pues quedaron millones de mujeres en el mundo buscando su pareja adecuada. La falta de hombres dio oportunidad a ellas de entrar al campo laboral, aprovechando los beneficios salariales, y llegando a ocupar en EEUU el 21% de la mano de obra. Algunas teorías genéticas aseguraron que los niños nacidos en época de la pandemia eran muy propensos a desarrollar afecciones cardíacas, y con menos opciones de acceder a educación superior o poder trabajar a tiempo completo. Además en el ejército de los EEUU se comprobó que muchos de los nacidos en el año 1919 eran un milímetro más bajo de estatura que el resto de sus compañeros. El daño causado por la pandemia estimuló el avance de la salud pública y desarrolló la medicina social. Se crearon y renovaron ministerios de salud en muchos países, y se avanzó en la provisión de bienestar para los necesitados. A los cinco años de la pandemia (1923) la Liga de las Naciones creó la Organización de la Salud, con nuevos sistemas internacionales de control de epidemias, conducida por médicos profesionales y no por diplomáticos como había sido hasta ese momento. Más adelante en 1948 fue creada la OMS  tras la fundación de la ONU.

En este 2020, luego de ocho meses con el COVID-19, y con cerca de un millón de muertos, debemos voltear la mirada un poco a los cambios y transformaciones que surgen después de las pandemias y que obligan a las sociedades a continuar avanzando hacia la prosperidad. La historia registra grandes azotes con los cuales se ha tenido que enfrentar, y a pesar de la furia de ellos la humanidad se ha mantenido “paratum ad proelium” (dispuesta a luchar) en cada una de esas adversidades. Válido es citar que desde la primera pandemia registrada en la historia y conocida como la plaga de Justiniano durante los años 541 y 549 murieron más de 4 millones de personas, llegando momentos en los cuales los muertos superaban a los vivos. Después mediados del siglo XIV (entre los años 1346 y 1353) se vivió una de las peores pandemias de la historia conocida como la peste negra, la cual causó en Europa alrededor de 50 millones de muertes, desgraciadamente se tuvo que esperar 500 años para descubrir su origen animal que resultó ser las ratas. Durante el siglo XVIII las pandemias de Viruela y Tifo diezmaron en millones de personas a la población mundial dejando a su paso muertos, infectados y desfigurados. Mucho después de la gripe española en el año 1957, la humanidad hubo de enfrentarse al virus de la gripe A (H2N2) de procedencia aviar, que a pesar de los avances médicos surgidos de la gripe española y que contribuyeron a contener mucho mejor el avance de virus, se registró más de un millón de muertos en todo el planeta. Diez años después (1968) de superar la A (H2N2) apareció en Asia la gripe llamada Hong Kong, se expandió por todo el mundo y cargó consigo a 1 millón de personas. Más adelante en el año 1981 aparecieron los primeros casos documentados del Virus de Inmunodeficiencia Adquirida, el VIH, más conocido como SIDA (Síndrome de Inmunodeficiencia Adquirida), el cual se estima haber causado la muerte de 25 millones de personas en todo el mundo.              

Luego de estas dramáticas experiencias dejadas por las anteriores pandemias, lo que nos queda es prepararnos para la nueva manera convivir con el virus del COVID-19. Para su logro habrá que corregir los errores y descartar las malas estrategias llevadas a cabo hasta ahora, las cuales no han hecho más que disminuir la capacidad de enfrentamiento y la efectividad en el combate. Una de esas raras estrategias se ha visto en la masificación de elaboración de diversos modelos de mascarillas o tapabocas, que van desde variadas costuras caseras sin ningún lujo, hasta diseños de insignes modistos especializados en estilos, costuras y colores de atractivo sin igual; llegando al extremo de combinar las mismas con carteras, zapatos, cinturones y vestidos. Muchas de estas creaciones poco o nada cumplen con los estándares mínimos de retención de microorganismos infecciosos para el cuerpo humano. Por ello, preocupa que el ingenio emprendedor de muchas personas en el mundo continúe girando más sobre la apetencia comercial que sobre la salud y preservación de la vida de las personas.

El sueño de iniciar un año saludable pinta algo pesimista y pareciera desvanecerse debido a los repuntes de la enfermedad según publican las estadísticas a nivel mundial. Gran parte de estos rebrotes parecieran ser producto del enfrentamiento público entre los que obligan a ponerse la mascarilla y los que contrariamente reclaman el derecho a respirar libremente sin tapujos en la cara mientras se esté sano, y lo peor es que la segunda postura pareciera estar ganando.

Se han visto muchas incongruencias en las proyecciones que muestran los balances publicados acerca de personas contagiadas y el número de estas que se espera tener a muy corto plazo. Se requiere trabajar con honestidad, presentar balances creíbles de enfermos y sanos, a objeto de conocer ciertamente los aumentos de casos que se espera tener mientras no aparezca definitivamente la bendita vacuna.

Una de las formas de prepararnos para la continuidad de la vida es hacérnosla feliz mientras tengamos salud. Tenemos que aprender a vivir con la pandemia porque seguramente esta no va a desaparecer en mucho tiempo. No debemos dejar de reírnos  a  carcajadas y no tenemos por qué permitir que la mascarilla nos limite, porque nuestras alegrías van a contagiar gratuitamente la emoción y el ánimo de los demás. Cuando estemos vacunados mentalmente, tenemos que renovar los sentimientos de saludos y otras alegrías al vernos. Debemos tratar en lo posible de llevar a cabo una adecuada transición de costumbres de vida. Importante será olvidarnos lo malo del beso frío y aceptarlo apasionadamente por la red, para ello basta con demostrarle a la otra persona cuanto sentimos por ella prestándole la atención debida. Tenemos que ocupar los espacios que necesariamente debemos ocupar y por nada podemos descuidar la salud mental de los niños en su pronto y descabellado regreso al colegio.     

Para comentar solo algunos casos que podríamos conocer, es bueno alertar a la futura generación de enmascarillados que ciertamente habrá que dar paso a una nueva sociedad de habitantes que tendrán el compromiso de compartir las cosas buenas de la vida casi por la vía del control remoto. Con las aplicaciones de la telefonía celular de hoy, más los adelantos que a pasos agigantados desarrolla la tecnología, ya no tendremos que mediar palabra alguna con taxistas, expendedores de distintos servicios, ni trabajadores de los comercios, pues, todo se hará “buy by the machine” (compra por la máquina).

Tampoco habrá contacto con los trabajadores domésticos, para ello el avance de servidumbre robótica cada día se perfecciona en el mundo. Los viajes aéreos comerciales se simplificarán a tal punto de no tener que permanecer en los aeropuertos tantas horas a la espera de un vuelo. Los cambios de tiempos reales se basan en que toda la información contenida en el pasaporte y el boarding pass estarán registrados y almacenados en el chip instalado en el cuerpo que para todos los efectos personales y sociales unificará la identidad genética de cada persona. No será necesario hacer colas para ningún chequeo ni revisión por medidas sanitarias ya que cada quien desde su casa podrá acceder al examen a través del propio instrumento biométrico con las respectivas características estáticas y/o dinámicas que se hayan registrado, y en cuanto a la tenencia y porte público de objetos personales basta con la manipulación que cada quien haga a sus pertenecías para que su ADN quede grabado en ellas, que al final necesariamente debe coincidir con la información registrada en el chip que será una identificación única y universal.

Las consultas médicas comenzarán definitivamente a realizarse vía internet a través del respectivo registro digital y almacenamiento de la historia clínica de cada paciente; permitiendo conocer la evolución del mismo y tomar las previsiones del caso, lo cual será el desarrollo definitivo de la moderna práctica de atención personalizada de la salud por emergencia; la misma contribuirá al descongestionamiento en las instituciones médicas; esta atención personalizada será para quienes realmente la necesiten. En los centros de salud se realizarán físicamente solo las intervenciones quirúrgicas que aún no hayan sido incorporadas al programa mundial de intervenciones vía internet que ya se vienen ensayando en el campo de la robótica, perfeccionando altamente la práctica de señales mioeléctricas conocidas hoy día en intervenciones por amputaciones. La clave y contraseña para ingresar a la información del archivo universal de seguimiento de la salud responderá por ejemplo con la combinación del tipo de sangre con las características del ADN de cada paciente. El archivo con características infinitesimales de protección a los hackeos será extraordinariamente confiable, secreto y protegido.

En otros aspectos de la vida cotidiana también se presentarán cambios interesantes, por ejemplo, a los vehículos se le podrá adaptar por fuera un sistema de dispensadores electrónicos de gel bactericidas controlados desde el teléfono móvil para desinfectar las manos antes de abordarlos. Igualmente a los espejos retrovisores se les podrá instalar un sistema dispensador con presión de aire caliente para evitar el empañamiento de estos y el conductor pueda manejar con mayor seguridad al no tener que bajarse a limpiarlos. Con las baterías no habrá mayor inconveniente debido a la inundación actual del mercado con vehículos eléctricos, cuyas cargas serán reabastecidas desde la casa a través del teléfono celular en condición de servicios prepagados. Para el resto de las piezas indispensables para la circulación del vehículo, todas ellas estarán incluidas en un “manual de soluciones rápidas” que funcionará las 24 horas del día directamente con las empresas fabricantes de los vehículos quienes enviarán el respectivo repuesto al lugar donde decida el propietario del vehículo, el referido manual avanzará “Erga omnes” de la mano con el slogan de “no se arregla nada, todo se cambia”.    

La industria de la parafina específicamente los fabricantes de velas experimentarán una baja considerable en sus ventas toda vez que estas ya no podrán ser encendidas en las iglesias y mucho menos para la celebración de los cumpleaños debido a que el soplo a las mismas ha quedado en el pasado y para entonces será  terminantemente prohibido soplar las velas de la torta. Por último, para los que en nada creen en los cambios que se avecinan, es bueno recordarles la locución de apertura usada por Rod Serling en la serie de televisión de antología estadounidense dedicada a la ciencia ficción, fantasía y terror que decía: ¿Qué no es posible? “Todo es posible en el reinado de la mente. Todo es posible en La Dimensión Desconocida”.       

Curiosidades de la medicina: Diferencias entre hombre y mujer

Hay muchas diferencias entre hombres y mujeres que no entendemos del todo. Por ejemplo, las mujeres tienen arterias coronarias de menor diámetro que los hombres. Si un corazón femenino fue trasplantado a un paciente de sexo masculino, las arterias con el tiempo crecerían en diámetro. Los hombres también tienen hebras de mayor diámetro del cabello. Las mujeres parpadean casi dos veces más que los hombres y tienen un sentido más agudo del olfato. Los hombres queman grasa más rápido (alrededor de 50 calorías más al día). Fuente: curiosidades-de-la-medicina-te-dejarán-boquiabierto

Refrán: “No hay mal que por bien no venga”. De una forma u otra siempre hay un aspecto positivo de casi todo.

 Semana comprendida entre el domingo 30 de agosto  y el sábado 05 de septiembre. Han transcurrido 243 días y faltan 123 para que termine 2020.

Saludos, vuelvo en una semana.

Jaime E. Peñaloza Durán

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