Estudio revela que no todos los dientes de sable eran depredadores

Sugieren que su mandíbula estaba destinada a consumir cadáveres en vez de asesinar

Entérate24.com- Investigadores de la Universidad de Bristol, Inglaterra, demostró que no todos los dientes de sable eran depredadores temibles. Se encuentran entre los animales fósiles con mayor fama de depredadores feroces, pero hasta el momento se conocen casi 100 dientes de sables diferentes, teniendo diferentes formas y tamaños.

Thylacosmilus atrox, que significa ‘terrible cuchillo en bolsa’, es un animal muy conocido que vivió hace unos cinco millones de años en Argentina. Es un marsupial del tamaño de un jaguar, conocido popularmente como “diente de sable marsupial” que se presenta comúnmente como un caso clásico de evolución convergente, es decir, que los animales parecen tener una forma similar a pesar de tener relaciones evolutivas muy diferentes.

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Esta especie tenía enormes caninos y siempre estaban en crecimiento, lo que llevó a la conclusión de que era un depredador aún más cruel que los carnívoros placentarios a los que se parecía superficialmente. Sin embargo, un equipo de investigadores, realizó una serie de estudios sobre el cráneo y la mandíbula del animal, llegando a la conclusión de que no podría asociarse con la ferocidad que tenían otros dientes de sable.

“Tiene caninos impresionantes, sin duda: pero si miras la imagen completa de su anatomía, muchas cosas simplemente no cuadran. Por ejemplo, casi carece de incisivos, que los grandes felinos usan hoy para sacar la carne del hueso, y sus mandíbulas inferiores no estaban fusionadas. Además, los caninos de Thylacosmilus eran diferentes de los dientes de otros mamíferos con dientes de sable, siendo de forma triangular como una garra en lugar de planos como una cuchilla”, explicó Christine Janis, autora de la investigación.

Estudios anteriores demostraron que Thylacosmilus tuvo una mordida más débil que Smilodon, aunque sus dientes eran más fuertes en un tipo de acción de retroceso, es decir, que Thylacosmilus no usaba sus caninos para matar, sino que posiblemente eran para abrir cadáveres.

“Pero si examina la microtextura detallada en las superficies de los dientes, está claro que estaba comiendo alimentos blandos. Su desgaste es más similar al de los guepardos que comen de cadáveres frescos y sugiere una dieta aún más suave que la que se alimenta a los leones cautivos. Es un poco misterioso lo que este animal estaba haciendo realmente, pero está claro que no era solo una versión marsupial de un gato con dientes de sable como Smilodon”, concluyó Janis.

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