Adam Castillejo un venezolano que desea ser un “embajador de esperanza”

Su padre tenía ascendencia española y neerlandesa. Trabajaba de piloto en una empresa de ecoturismo. Sus padres se divorciaron cuando él era pequeño

Entérate24.com- Hasta hace cinco años el Virus de la inmunodeficiencia humana (VIH), era una realidad mortal para quienes lo padecían, pero la ciencia demostró que esta condición podría ser distinta para algunos.

Tal es el caso del venezolano Adam Castillejo, conocido como El paciente de Londres. Un hombre de 40 años que reside en la capital del Reino Unido, y fue allí donde recibió una terapia de vanguardia que lo convertió en la segunda persona curada del VIH.

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Castillejo nació en Venezuela, criado en Caracas, y a los 23 años fue diagnosticado con positivo de VIH.

“Recuerdo que cuando me dijeron me invadió el pánico”, comentó. “En ese entonces, un diagnóstico de VIH casi siempre significaba una sentencia de muerte y apenas tenía 23 años”, relató.

Su padre tenía ascendencia española y neerlandesa. Trabajaba de piloto en una empresa de ecoturismo. Sus padres se divorciaron cuando él era pequeño.

Por esta razón fue educado solo por su madre a quién manifiesta todo su amor subrayando que “ella me enseñó a ser la mejor persona que podía ser, sin importar las circunstancias”, dijo.

Castillejo vivió bajo las sombras por mucho tiempo hasta que los investigadores del Instituto de Investigación del Sida IrsiCaixa y el University Medical Center de Utrecht (Holanda) anunciaron hace un año, prudentemente, que la enfermedad estaba en remisión en su organismo.

Dos años y medio después, sigue sin rastro del VIH en su cuerpo y está considerado oficialmente como “curado”.

“Lo menos que quiero es que la gente piense: oh fuiste el elegido!, no, simplemente ocurrió así. Estaba en el lugar apropiado, probablemente en el momento oportuno, cuando sucedió”, fueron las primeras declaraciones del criollo al ser revelada su identidad.

En una entrevista para New York Times, Castillejo afirma que su deseo es ser un “embajador de esperanza” y poder hablar sobre su experiencia brindando apoyo a otras personas con su misma condición.

Aunque no le fue fácil decidir presentarse ante el público decidió hacerlo porque se dio cuenta que su historia conllevaba un poderoso mensaje de optimismo. “Me encuentro en una posición única, peculiar y de humildad”, dijo.

El paciente de Londres, fue sometido a un trasplante de médula ósea para tratar un cáncer de sangre, recibiendo células madres de donantes que poseen una mutación genética no conocida que impide al VIH implantarse.

Para Castillejo, esta experiencia fue surrealista. Vio a millones de personas reaccionar a la noticia de que se había curado y especular sobre su identidad.

“Estaba viendo la televisión y pensé: ‘Están hablando de mí’”, comentó. “Fue muy extraño, estaba en una situación muy rara”. Pero siguió convencido de permanecer en el anonimato hasta hace unas cuantas semanas.

Aunado a eso, se le detectó un linfoma en etapa IV. “Nunca olvidaré mi reacción cuando, una vez más, mi mundo se transformó para siempre”, señaló.

Luego vinieron años de quimioterapias bastante fuertes. Cada vez que su oncólogo ajustaba su tratamiento para el cáncer, los infectólogos tenían que reajustar los medicamentos para el VIH.

Sin embargo, superó ese periodo sombrío y resurgió con la determinación de luchar por el tiempo que le quedara de vida.

Castillejo pasó meses en el hospital. Bajó casi 32 kilos, contrajo varias infecciones y se sometió a muchas otras operaciones. Empezó a perder la audición y a usar un audífono.

Sus doctores se preocupaban por cómo hacer que tragara las píldoras para el VIH a través de la boca, que tenía llena de úlceras: ¿debían triturarlas y disolverlas o pasárselas por una sonda de alimentación? “Uno de los médicos vino y me dijo: ‘Debes ser muy especial porque tengo a más de 40 médicos discutiendo tu medicamento’”, recordó Castillejo.

Fueron momentos muy duros para el venezolano pero hoy en día reitera que la vida debe ser valorada, en momentos de dificultad siempre fue preponderante la presencia de su familia y su convicción de luchar contra lo que le ocurría.

Primer paciente curado en Berlín

La primera persona oficialmente curada del VIH es Timothy Ray Brown, del que en un principio tampoco se hizo público el nombre. De hecho, durante años fue el paciente de Berlín.

También se parece el caso clínico: Brown padecía una complicada leucemia lo que le hizo requerir de un trasplante de médula ósea y su hematólogo, el alemán Gero Hütter, encontró a un donante que también poseía la mutación delta 32. 

Desde que se publicó el caso de Timothy Brown, que en la actualidad vive en California y sigue libre del VIH sin necesidad de antirretrovirales- los médicos han intentado replicar la estrategia más veces, aunque el caso de Castillejo ha sido el primero en replicar su éxito.

Dilema ético

A pesar del éxito en ambos casos, investigadores no confían en que el método sea una solución para todas las personas portadoras del virus, el cual describen como un procedimiento pesado y peligroso, que solo podría ser utilizado para enfermos que padecen de algún tipo de cáncer en la sangre.

“Hay que poner en la balanza la tasa de mortalidad de 10% para un trasplante de células madre y el riesgo de muerte si no se hace nada”, declaró Gupta y añadió que un trabajo de esta magnitud requiere que se planteen a su vez cuestiones éticas.

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